domingo, 11 de noviembre de 2012

Se apaga, se enciende

Las paredes son de concreto pero queda el recuerdo ardiente
De esa luz que se apaga, pero de tu sonrisa que se enciende
Debil es la voluntad, que arruga ante tu mirada prometedora
No se debe forzar el resultado, si ocurre lo acepto de tu boca
El pecado no tiene nombre pero viene cargado de beneficios
Como repetir una y otra vez el sexo, hasta convertirlo en vicio
Entregate de esa forma salvaje sin que te lo pida, toma el mando
Que la iniciativa sea tu carta de presentacion, dejame exhausto
Me resisto que abandones esta habitacion tan llena de tu locura
Tus antojos tienen el beneplacito de mis intenciones nocturnas
Me dejaste llenarte, complacerte con mi irracionalidad servicial
Mostrandome tal cual, un hombre que tiene la necesidad de tocar.

1 comentario:

Natalia Astúa Castillo (Natalia Astuácas) dijo...

Dejar ir, dejar ir es la clave para poder sobrevivir, aunque queramos más de su locura en nuestras habitaciones...

Un abrazo querido. Estoy de vuelta en algún porcentaje :)