domingo, 26 de enero de 2014

Aferrada a mis pupilas

Fue siempre así, desde la primera vez no cabe duda
La piel se me ruborizo, como tu no había ninguna
El colosal deseo estuvo, hasta que mi propuesta llego
Si acaso bajabas en falda, ese acto era tu afirmación
En mi rostro no cabía alegría, empezó mi imaginación
El momento debía de ser impecable, haríamos el amor
Soberbio aquel instante en que quedaste con tu interior
Tu rostro traía una sonrisa tímida, te abrazaba la emoción
Besaría tus senos mientras mis manos te dejaban sin pudor
Probé de tu sexo y tu cuerpo se retorcía por la fricción
Pero me quedo con tu mirada, aferrada a mis pupilas
Como buscando las palabras y encontrando el clímax.

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