jueves, 17 de julio de 2014

El deseo por enmendar

Este momento, el silencio lo gobierna, es inútil el esfuerzo
Mas que una mirada perdida, no encuentro tu beso
Postrado en un rincón, el firmamento es testigo considerado
De la búsqueda incesante por tu boca, ese sabor acaramelado
Y suspiro para llenarme de valor, pues tu ausencia me afecta
El camino se hace intrascendente, la esperanza no se manifiesta
La soledad no anda con juegos, no tiene detalles, no es vanidosa
Los sentimientos no maduran, la metáfora se pone fastidiosa
Mi cuerpo esta inconforme, falta la caricia decidida y soberana
La que reanima la existencia, aquella que me sana el alma
Llueve, así es, llueve en este julio que conspira con la diversidad
Que moja susceptibilidades, que atrofia el deseo por enmendar.

1 comentario:

Gladys dijo...

Hooo, espero si encuentres ese beso para que sigas escribiendo, así yo te siga leyendo.

Cariños, hasta el próximo poema.