sábado, 8 de noviembre de 2014

Un par de sinvergüenzas

Tu sabana como olvidarla, cuantioso recuerdo
Aquella habitación en tinieblas, lluvia de besos
Ropa dispersa por todo lado, el clima caliente
Usted esplendida protagonista, siempre exigente
Soy un hombre con suerte, su oportuno servidor
En jornadas épicas, me excitaba tu respiración
Tu cuerpo era el aliciente, yo un obrero cumplidor
No dejando nada pendiente, cual fuego abrazador
Eramos unos amantes, ejerciendo el papel estelar
Un par de sinvergüenzas, preocupados de gozar
Un ambiente colmado de erotismo, cuanta vanidad
Haciendo el amor como si fuera prohibido, sin ingenuidad.  

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