domingo, 31 de julio de 2016

Guayaquil de Rubira

Al manso yo lo veo atrevido, atento y expresivo
Que acaricia a una ciudad con la que ha convivido
Me parece el joyero que pule con amor a su perla
Que la conquista, enamora y la hace más bella
Es un romanticismo que perdura, colorido y latente
Que va desde el faro hasta las exclusas, se lo respira en el ambiente
Guayaquil de Rubira, su folckore en una melodía
Donde la brisa desnuda su franqueza y valentía
El Guayas es un río con temple, tiene aires de galán
Que seduce a la citadina, con esa fusión de antaño y modernidad
La urbe que se emociona, y Olmedo se sienta para admirar
Como los poetas escriben, cautivando al transeúnte, a la sociedad.