viernes, 12 de mayo de 2017

Látigo y seducción

Es un deleite tu piel, ese fuego desquicia la tolerancia
Y tu cuerpo es el manjar, que mi dieta no perdona
Saboreo tu fruto, con reverencia e irracionalidad
Siendo irremediable la sensualidad que salpicas en mí
Por eso eres el laberinto, cuya salida no deseo encontrar
O el latifundio, cuyo dominio no me permito renunciar
Pero más allá de la fricción, están tus gritos empañados
Que mezclan el placer con la vanidad, ritual emblemático
Y venero esos besos que no llegan a mi boca, indecorosa
Que vas regando por mi cuerpo, sin sentido ni mesura
Tus mordidas despavoridas, son como látigo y seducción
Convirtiéndote en mi vicio, donde me desahogo sin temor

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